¡Oh, tan pequeño el niño asoma el pico hacia la tumba!,
Ha encerrado un susurro en su alma, pues no lo dejan salir...
Ellos, si, claramente... ellos no lo dejan.
¡Oh, tan pequeño el niño, y ese estuche tan grande!,
En las torres suelen andar, tapados por escombros,
No interesa, ¡"Subsisten solos"!, mas no lo dejarán morir...
Los que se sientan en su sillón de felpa, roja y sangrienta,
Y visten trajes huracanados, que esconden tantas malas lenguas,
Las que esconden en tapiales, con un arma, o sin ella,
Pero la boca grande es del pueblo, no aconsejan, se cansan, y tumban las rejas, escapan.
Los malabaristas, ya no pueden resistir más, se resignan,
Y los payasos, no dejaran de existir jamás.
Los soldados, se cansaran de pelear en guerras,
Y las vida, terminará en algo mas que aquella deuda.
Pero antes, los pequeños, morirán por ellos,
Y las madres, degollaran sus sueños,
El sol, enterrará el siniestro,
Y las plasturias, se asociaran aun más al anastio.
¿Y donde están lo pequeños niños ahora?
Yo lo se, ellos también lo saben...
¡Todos los sabemos!, ellos,
¡Ellos están luchando!
¡Ellos están muriendo...!
¡Por nada!, ¡Por nada....! ¡Realmente!, ¡Por nada más que nada!,
¡Un simplemente nada!, ¡Una vacía palabra!, ¡Un sequepentro de baraterismo!
¡El egoísmo y la nostalgia!, ¿Como pueden ir juntas?,
¡Malditos los que cubren de sonrisas, mil sepulcros que no salen a la luz!,
¡Y todo esto y mucho mas!, por nada...
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